Trabajo con padres con hijos con multidiscapacidad


Periodo de adaptación

Ira y resentimiento al descubrir que la verdad no se puede negar.
Finalmente, llegamos a la fase de aceptación.
(asimilamos la discapacidad de nuestro hijo y nos preparamos para vivir con ella).

Estas fases son teóricas y no quiere decir que todos los padres las atraviesen, pero suelen ser comunes y conocerlas hace que sea más fácil lidiar con ellas.SEGUNDAS OPINIONES
Buscar segundas opiniones es una buena opción casi en cualquier ámbito de la vida (y no solo motivados porque no estemos de acuerdo con la primera que hemos recibido). Así, antes de someter a nuestro hijo a determinado tratamiento, antes de probar un medicamento determinado o antes de tomar cualquier decisión, por mínima que parezca, es mejor pararse, pensar en frío y, si lo consideramos necesario, buscar una segunda opinión


¿Realmente necesito apoyo?

Contar con la ayuda de un profesional es una decisión muy personal. Para algunos padres contar con el apoyo de una persona externa es muy útil, sin embargo para otros es casi una tortura ya que no se sienten cómodos exponiéndose a un desconocido que en algunas ocasiones juzga nuestro comportamiento como padres y nuestra forma de hacer las cosas.


LA PERSEVERANCIA




Este punto es aplicable a cualquier padre, pero para los padres de niños con discapacidad es especialmente relevante. Seguramente tengamos que escuchar muchas veces por parte de profesores, médicos e incluso amigos que nuestro hijo “no puede” hacer algo, pero no debemos olvidar que los límites los marcamos nosotros, y que puede ser que para nuestro niño aprender a hacer algo en concreto suponga un esfuerzo superior, pero eso en ningún caso quiere decir que jamás vaya a poder.



LOS LÍMITES TAMBIÉN SON NECESARIOS



Hay que saber reconocer que nuestro niño tiene límites (como los tiene cualquier niño) y que nosotros también los tenemos. Esto quiere decir que si nuestro horario no nos permite estar todo el día con el niño, no pasa nada, es lo habitual para la mayoría de padres y la sobreprotección no nos conducirá a nada bueno.


ENFADOS Y CASTIGOS



De nuevo insistimos: un niño es un niño. Y un niño normalmente hará travesuras y hará que nos enfademos. El hecho de que nuestro hijo sea discapacitado no quiere decir que no debamos educarlo como a cualquier otro niño. Debemos aprender a discernir entre los actos que pueden ser consecuencia de su discapacidad y los que, simplemente, son cosas de niños.


DIVERTIRSE



A veces estamos tan centrados en los sacrificios que requiere nuestro hijo, que nos olvidamos de que para él somos Papá y Mamá, y que somos responsables también de hacer que crezca en un ambiente feliz y distendido. Así que más allá de encargarnos de terapias, doctores y demás.

DEBEMOS RECORDAR DISFRUTAR DE NUESTRO NIÑO, HACERLO FELIZ Y SERLO NOSOTROS MISMOS.





Comentarios

Entradas populares